Claroscuros de agencias calificadoras en México, Brasil y Argentina

Internacional

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Foto: Político.mx

Político MX

Sáb 09 Marzo 2019 08:41

Por Maru De Aragón

@MaruDeAragon

Preocupación e incertidumbre son los términos que mejor definen el panorama económico de Brasil, México y Argentina  para este 2019. 
Comencemos con Brasil, la mayor economía de América Latina.  Pese a que en los últimos 3 años se ha reducido de manera considerable el déficit fiscal, el porcentaje actual sigue siendo motivo de preocupación para organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional  (FMI) y  las principales  agencias de calificación de riesgo (Fitch, Standard & Poor´s y Moody´s),  las cuales consideran que el país podría verse en problemas para cumplir con sus compromisos. Otro indicador muy inquietante  para estas agencias es el elevado monto de la deuda pública brasileña que, según el Banco Central de ese país ascendió, en diciembre del año pasado, a mil 425 billones de dólares. 


El presidente Jair Bolsonaro, ha señalado que para evitar que los problemas se agudicen  habrá más privatizaciones y se continuará adelgazando al Estado. El primer paso que dio fue presentar  su reforma a las pensiones, imprescindible para revertir el enorme déficit fiscal. Dijo que “es la única salida para salvar económicamente a Brasil”. 


Seguimos con México, el segundo motor de la economía regional, el cual está bajo la lupa de  las agencias calificadoras. Tanto S&P como Fitch y Moody´s  han venido advirtiendo que la incertidumbre sobre las futuras políticas públicas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador podría disminuir la confianza de los inversionistas y dañar las finanzas del país. En el centro de la inquietud de los inversionistas  está la petrolera estatal PEMEX, la cual, según Moody´s se ha convertido en una amenaza para las finanzas del país debido a que está ejerciendo una fuerte presión sobre la nota soberana  de México. 

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Pemex tiene una deuda de  105 mil millones de dólares y en caso de no poder cumplir con sus obligaciones, el gobierno tendría que salir en su rescate. Fitch ya bajó la calificación de la petrolera. Por su parte, S&P bajó las perspectivas de calificación crediticia de “estable” a “negativa”  tanto de Pemex como de México e hizo lo mismo con las calificaciones de la Comisión Federal de Electricidad, CFE, y 77 instituciones financieras. Por el momento, Moody’s mantiene la calificación del país y PEMEX pero hará una revisión a mediados de año. Otro motivo de preocupación es que el país tenga que recurrir al déficit fiscal y al endeudamiento para financiar los programas sociales del gobierno. 

Hasta ahora, el presidente López Obrador ha dejado claro que no subirá la deuda pública, la cual supera los 10 billones de pesos.
Terminamos con Argentina. Pese a las advertencias hechas por las calificadoras de riesgo, este país volvió a hundirse en la recesión.  Según la CEPAL,  la economía cayó 2.6%, la moneda perdió la mitad de su valor, la inflación se disparó al 50% y la deuda pública, en función del tamaño de su economía, superó  los 330 mil millones de dólares, convirtiéndose en el país más endeudado de la región. Para capotear  la crisis, el presidente Mauricio Macri negoció con el Fondo Monetario Internacional dos créditos por 57 mil millones de dólares, el mayor préstamo concedido por esta institución  a un solo país. La gravedad de la crisis ha empujado a cerca de 3 millones y medio de argentinos  a hacer una sola comida al día.


En los tres casos citados destacan las advertencias de las agencias,  empresas que se dedican a calificar la emisión de deuda de un cliente, que puede ser  una compañía, una institución financiera o un gobierno. Valoran diferentes aspectos y ponen una nota o calificación de acuerdo a su capacidad de pago. En el caso de los países, esta calificación es esencial  para conseguir financiamiento.
Hay más de cien agencias  calificadoras  nacionales y regionales en el mundo pero son  “Las  Tres Grandes”- S&P, Moody´s y Fitch- , surgidas a principios del siglo XX en EUA, las que  concentran el 95% del mercado global. Desde la crisis financiera global del 2007-2009 estas tres agencias han estado bajo un intenso escrutinio debido a que dieron calificaciones favorables a instituciones financieras insolventes o que estaban llenas de bonos de alto riesgo. Tras la crisis y una profunda investigación realizada por el Congreso de EU se determinó que las “fallas” de las Tres Grandes fueron “engranes fundamentales en la rueda de la destrucción financiera”.  La investigación señaló también que S&P y Moody's recibían grandes comisiones a cambio de ocultar  información. Estas agencias fueron sancionadas con multas multimillonarias.


López Obrador  ha criticado con dureza las decisiones de estas agencias y ha preguntado dónde estaban y por qué callaron ante la corrupción imperante, en los últimos años, en Pemex, la CFE y el país entero. Sin embargo, ha señalado que, “como en todo, hay calificadoras serias, responsables y otras que no lo son tanto”.
Para contrarrestar el predominio de este oligopolio, en el 2013 se creó ARC Ratings, agencia internacional  con sede en Lisboa y oficinas en 10 capitales, entre ellas Londres, Brasil y Sao Paulo. Además, la Unión Europea planea crear su propia agencia calificadora.

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